Cinco claves que deja el Huesca 1 – 1 Real Zaragoza

Cinco apuntes tras el empate a uno del Real Zaragoza en el Estadio del Alcoraz:

Muchas cosas en juego, pero poco juego. El encuentro defraudó. De esos que se suelen etiquetar como “partidos de Segunda División“: bajo ritmo, acciones poco hiladas, ausencia de pases interiores y mucho, muchísimo, balón aéreo buscando segundas jugadas. Una parte se jugó en campo del Huesca y la segunda más en el del equipo visitante. En la primera, el centro del campo de ambos conjuntos apenas existió, pero el acumular un hombre más en esa zona intermedia -442 del Real Zaragoza y 433 del Huesca- hizo que el campo se inclinara sobre la portería de Andrés Fernández. Además, el mantener alejado al futbolista más determinante del conjunto oscense, Jaime Seoane, tanto por remate como por creación, le restó opciones a los de Xisco. Tras la reanudación, el bajón físico del Real Zaragoza y la marcha más del Huesca con los cambios cambiaron las tornas y pasó a ser el equipo local, a través principalmente de Mosquera, el que pasó a dominar estérilmente con mucho centro lateral.

Faltó profundidad en los de JIM. Sobre todo por fuera. Más si cabe cuando lo más débil del rival es la defensa exterior con sus laterales. Hoy se echó de menos a Borja Sainz. En un partido tan de guión establecido es fácil cariñarse de esos jugadores que se lo saltan y cambian encuentros con su anarquía. Borja es uno de ellos. También en cierto modo Puche, que salió a correr por el Alcoraz y el equipo respiró, o por lo menos se ilusionó, con los arranques del canterano. Primero por izquierda y luego por derecha.

Endémica falta de gol. Una vez más. No es novedad: 33 goles en 36 partidos. El gol en el Alcoraz llegó en una jugada aislada, de listos, de pillos. Ante la dimisión de Sabin Merino -señalado al descanso- y el discreto partido de Álvaro Giménez hoy apareció el de casi siempre, o el de siempre -sin el casi- en las últimas fechas, Iván Azón Monzón. El canterano, por cierto, coronado ya como máximo goleador del Real Zaragoza con 6 tantos participando solo el 34% de los minutos del equipo. Solo el 34 por ciento… En ese aspecto resulta curioso que sea Azón el que juega para el equipo -sacrificado hoy varias veces a pegarse carreras en banda a por balones a la desesperada- y no el equipo el que juegue para Azón de referencia pisando más área.

¿Faltó ambición? Muy criticadas han sido ciertas actitudes del equipo en la segunda parte cuando el punto para el “objetivo”, a priori, era insuficiente: jugadores retirándose al trote, demoras a la hora de botar balones parados y el entrenador del Huesca -hoy el segundo, Antonio Calle- metiéndose en el banquillo zaragocista para rescatar una pelota y reanudar rápido el partido. Lo cierto es que la segunda parte del Zaragoza no fue buena, pero al equipo no se le puede reprochar mala actitud -nunca la ha tenido-. Es la película de toda la temporada, se pudo ganar, se pudo perder y al final, como siempre, como ¡¡18 veces ya!! esta temporada, se empató. No solo es que el equipo se conformara, sino que no le dio para más. Futbolistas en su límite físico, falta de ideas, un Huesca que elevó su nivel y precipitación a la hora de gestionar algún contraataque. Incapacidad de ir a por el triunfo más bien.

Sobre el futuro. Resulta difícil no pensar que las opciones de alcanzar la promoción de ascenso son ahora todavía más remotas tras no ganar en el Altoaragón y después de que sí que lo hiciera el Oviedo en el siempre exigente derbi asturiano. Son 9 de desventaja cuando solo quedan 18 puntos por disputar. Las matemáticas no dicen aún que no, pero sí que lo empieza a susurrar tu realidad: solo llevas 10 victorias en 36 partidos, y te haría falta un pleno de ellas de aquí al final. A partir de ahí se abre ahora una tesitura siempre difícil de gestionar, el qué hacer hasta la jornada 42. ¿Minutos para los que apuntan a seguir? ¿Oportunidades para esos jugadores que te han de convencer de cara al año que viene? ¿Quién toma esa decisión? ¿Los nuevos o los que aún están? Lo cierto es que al equipo no se le puede reprochar actitud durante el año, quizá sí otras cosas, pero no actitud. Como mínimo habrá que tener respeto y delicadeza en cada decisión que se tome, si es que alguien se atreve a tomar una decisión. Cuidado no se haga largo el final de temporada.

17 de abril, 2022|Deportes|
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