Cinco claves del Real Zaragoza – Levante (0-0)

Apuntes y reflexiones sobre el empate sin goles entre Real Zaragoza y Levante UD:

Media hora para la esperanza. Empezó dominando el Real Zaragoza gracias a su “desorden” más que ordenado. El Levante estaba preparado para que fueran Grau y Molina los que retrocedieran metros, se alternaran y ayudaran a un Zaragoza que quería sacar el balón desde atrás. Y lo hicieron. Lo que pasa es que no solo apareció ese doble pivote, sino que Vada y Eugeni, por momentos, también restaron altura en el campo llegando a ocupar casi zona de laterales (con Chavarría por dentro y Gámez de extremo) para generar superioridad y llegar con claridad a zona de tres cuartos con Bermejo potenciando ahí. Y con ese automatismo, durante esa primera media hora, fue cuando el Real Zaragoza más cómodo y dominador se encontró. Ahí llegaron las ocasiones de Vada -de esas que se fallan solo una vez en la vida-, Chavarría… Fue un desorden -solo aparente- que pilló por sorpresa a un Levante que tuvo que ajustar aprovechando el tiempo muerto encubierto que realmente es el cooling break. Es una muestra, este movimiento expuesto, más la presión alta y tras pérdida, de lo que pretende ser el Real Zaragoza de Carcedo.

Gran duelo en los banquillos. El partido en sí fue un tira y afloja entre el técnico riojano del Real Zaragoza y el francotunecino del Levante. Nafti y Carcedo estuvieron jugando una partida de cartas durante todo el choque. El primer asalto lo ganó el local, y a la media hora respondió el visitante, que acabó mejor el primer tiempo. En el descanso el Levante deshizo línea de cinco en defensa -difícil de entender que ese equipo, con esa configuración de plantilla y ese tipo de laterales, juegue con carrileros renunciando a bandas más incisivas- y pasó a un 4231 que cambió el signo del partido. La reanudación fue granota, pero no tardó en contestar Carcedo con doble cambio al 56′. Ahí se igualó la contienda hasta que ambos pusieron -casi- toda la carne en el asador: De Frutos, Giuliano, Soldado, Montiel, Puche… Todos ellos al campo en una especie de tira y afloja. Carcedo sacó todo lo ofensivo que tenía en banquillo y ubicó a Giuliano en punta. Incluso el segundo hombre más adelantado fue Francho Serrano en una sorprendente posición de mediapunta/segundo delantero. Un movimiento que hace sacar conclusiones: no es su sitio y le resta capacidad de sorprender en conducciones y un movimiento en sí que denota la evidente falta de delanteros y perfiles ofensivos en plantilla.

Giuliano Simeone, para bien y para mal. Es lo que muestra, no es un “engañagradas” y seguro que no deja indiferente a nadie. Anteponiendo su todavía corta edad -19 años- y su más que notable margen de crecimiento, sobre todo en la toma de decisiones, es un delantero que no escatima ni un gramo de esfuerzo. Capaz de en dos minutos encadenar dos acciones de resultado diametralmente opuesto. Su entrada en el partido revolucionó la recta final y metió miedo a los centrales de Orriols, que ya sabían que no podían dormirse ni un segundo. Instaló en La Romareda esa sensación de que puede robar cualquier balón comprometido al rival -olvidada desde Luis Suarez-,  pero acabó protagonizando el sabor agridulce del empate y el insomnio de algún zaragocista que todavía recuerda ese último contraataque con el pase claro a Mollejo por izquierda. Eso es Giuliano y su brega ahora mismo, un agitador. Tiempo.

Todos los caminos llevan a… la falta de gol. No cabe lugar a la duda: hay que fichar a un nueve. Como sea. Hoy mejor que mañana. Es de Perogrullo, pero se queda escasa la pirámide por arriba, más aún cuando la base que la sustenta sigue siendo fiable -dos porterías a 0-. El único debate que puede tener consideración es si hacen falta uno o dos delanteros. Todo depende, primero, del dinero del que se disponga, obvio, pero también de dónde se pretenda ubicar a Giuliano y lo que ocurra con Narváez. En según qué escenarios -y con según qué salidas- arriba habría más huecos que cubrir que simplemente un único delantero. En un mercado a mínimos y con poco margen como el que está viviendo el Real Zaragoza, cualquier oportunidad, dentro de tus posibilidades, de sumar vocación ofensiva no debería ser desaprovechada.

Último repecho. El Real Zaragoza lleva más sensaciones que puntos en la tabla. Dos empates, viniendo de 20 la temporada pasada, quizá puedan sonar escasos. Pero no hay que perder perspectiva ni dejar que el paso de otras temporadas contamine el presente. Son dos empates frente a conjuntos de magnitud. En ambos se pudo ganar, al igual que perder. Es un equipo todavía en crecimiento, tanto en ideas como en plantilla. Sin delanteros. Se ha superado ya el particular Tourmalet del comienzo de temporada y solo queda ese último repecho del Cartagonova -previsiblemente sin Azón- ante un Cartagena que, más por fichajes que por sensaciones, parece que se incluye dentro del pack de ese no sencillo arranque de curso. Semana corta para cerrar el “fútbol” de agosto y, sobre todo, un mercado que ya desde el primer día anunciaba ser extenuante.

21 de agosto, 2022|Deportes|
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