Cinco claves de la primera victoria del Real Zaragoza: esto es otra cosa

Portería 0. Fran Escribá sorprendía el viernes en la previa diciendo que “una de las claves este año iba a ser la seguridad defensiva, la portería a cero”, siendo que seis de los nueve (66%) refuerzos que han llegado hasta ahora son para crecer en el frente ofensivo. A esa declaración añadía: “porque tenemos la sensación de que vamos a generar muchas más ocasiones en portería rival”. Y dio en el clavo. El equipo se impuso ayer por la lógica de la calidad, por la diferencia de pegada entre una plantilla y otra. ¿Fue mejor el Real Zaragoza que el filial amarillo? sí, pero los goles llegaron en el “peor momento” de los maños en el encuentro. No hizo falta la mejor versión del equipo ni un sometimiento continuo al rival en la segunda parte. De hecho, en la línea de la tesis expuesta por Escribá, las mejores -y casi únicas- ocasiones de peligro rival llegaron favorecidas por despistes en la zaga o por acciones no defendidas con la intensidad que requerían: la que salva Nieto a bocajarro o el pie de Cristian a remate de Ontiveros. Si el equipo es capaz de mantener una buena defensa de su portería, solo hará falta el acierto arriba. Porque ocasiones vas a generar en casi cualquier escenario de partido.

El Real Zaragoza de Cordero. Mollejo, Bermejo, Grau, Valera y Enrich. Esos fueron los actores secundarios anoche, que perfectamente el viernes que viene podrían ser los protagonistas… Resulta inevitable no caer en un pensamiento común ayer a la salida del estadio: esto es otra cosa. Que Escribá vuelva la vista al banco y vea tantas opciones, tanto catálogo donde escoger según le convenga o le requiera el partido es el principal paso adelante del Real Zaragoza esta temporada. Algo no visto antes por este lugar. Y eso que ayer los cambios no tuvieron un impacto directo en el encuentro porque las primeras modificaciones -esto no cambia- llegaron en el 75, cuando el partido estaba ya visto para sentencia tras el segundo gol de Serrano. Pero sí indirectamente lanzan un potente mensaje: una plantilla de 15 o 16 titulares y opciones, muchas opciones.

442. Lo más esperando era un rombo de inicio, por los precedentes, por la tardía llegada de extremos y por los once escogidos para la primera alineación de la temporada. Sin embargo, pronto vimos que Mesa partía escorado a la izquierda y que Francho se alejaba de zona de inicio de creación encontrando sus conducciones por la derecha. Lo que apuntaba a ser un rombo era realmente un 442 clásico pero con matices: Mesa, en ataque, tenía libertad de movimientos viniéndose al centro -algo similar a lo que hace Bermejo por derecha-, dejando la banda a Nieto y Francho encontraría su profundidad y combinaciones con Gámez por el costado opuesto. Esto viene a demostrar que Escribá sigue siendo un hombre de ideas fijas: el 442 clásico. Sin extremos todavía, prefirió “desnaturalizar” a Mesa y Francho renunciando a algo más de fútbol por dentro, dejando claro que, en cuanto todos estén aptos y con un carga similar de sesiones, será este su esquema de juego preferente. Y ahí surgirán incógnitas a resolver, ¿cuando entren los extremos quiénes serán los sacrificados? A colación esto, Escribá ya antes del partido fue preguntado y su respuesta fue clara, sin eludir responsabilidades: “bendito problema para mí”. Y ojalá que esta situación se convierta en bendita y no en problema.

Mesa, Maikel Mesa. Para esto llegó, para pisar área, para amenazar, para sumar volumen de goles desde segunda línea. Una zona del campo que lleva tiempo sin aportar números en el Real Zaragoza -únicamente Bermejo la recta final de temporada-. Pero Mesa no solo el gol, es armonía, inteligencia, despliegue físico y trabajo. Ayer salió derrengado de La Romareda al 86′: marcó, asistió, robó, protestó… lideró. Ha ganado mucho -algo que no tenía- el Real Zaragoza con su contratación, un futbolista que no necesita participar demasiado ni tener una noche redonda e impoluta para dejar su impronta en el encuentro.

El Efecto Romareda. “Nos vemos en seis días”, dijo el speaker del estadio David García. Y esa es la mejor noticia: el ambiente, la ilusión, la relación equipo-grada generada siquiera antes del pitido inicial. La a veces tan temida grada de La Romareda se convierte en un factor a favor. Como siempre ha sido y como siempre debe ser. Más si cabe con 27.000 camino de algunos más si esto sigue así… Solo juntos se entiende el camino, el extenuante reto que supone la Segunda División. Una grada entregada a su equipo y un equipo que da y que busca precisamente esa complicidad en la grada. Las escenas finales del equipo festejando el triunfo en Gol de Pie a ritmo del “Moverse maños, moverse” son típicas de un mes estival pero no de inicio, sino de final de temporada. Y parece que ha llegado para quedarse. Ojalá presenciarlas cuantas más veces mejor. Será una buena señal, señal de victorias -en plural-, que es a lo único que estás obligado este curso: a dar muchas más alegrías. Y ojo que este ecosistema tan positivo puede favorecer la llegada de las mejores versiones y confianza de muchas futbolistas. Algunos de ellos llamados a ser diferenciales en la categoría.

13 de agosto, 2023|Deportes, Real Zaragoza|
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