Se buscan soluciones para el Real Zaragoza

El Real Zaragoza perdió 1-2 frente al Mirandés en La Romareda pero seguramente si al final del partido se preguntaba a la afición que pensaba del partido la mayoría te iba a responder que el resultado pudo ser más abultado. El Mirandés lo superó en todas las facetas de juego de principio a fin y, de haber estado más preciso en ataque pudo haber ridiculizado al equipo de Victor Fernández, sobretodo en la primera mitad.

Todo quedó en un 1-2 que no maquilla un fracaso absoluto de los blanquillos en una jornada donde, además, todos los equipos de la parte noble de la clasificación, habían perdido puntos. Era la ocasión perfecta para ponerse segundos en solitario. En posición de ascenso directo. Pero esto no paso y el equipo tiene que encontrar soluciones frente a la mala racha de resultados y de juego.

Una primera parte para olvidar

El primer tiempo fue una película de horror. Una pesadilla, un dolor de cabeza para el aficionado que veía como cada acción del Mirandés podía acabar en gol. A la media hora el equipo de Iraola podía ir tranquilamente adelante con 4-5 goles en el marcador. Así de duro. Porque los que iban de rojo fallaron lo infallable. O también se puede decir que Cristian mantuvo con vida al equipo de Victor con paradas increíbles. Si Marcos André, el ariete brasileño de los burgaleses, hubiese tenido mejor noche, además del 0-1 que anotó habría marcado otros tres más. Y Guridi, al inicio del choque, hubiese perforado la portería local otro par de veces. Todas ocasiones fueron nítidas, a bocajarro, francas de gol. Pero los rojinegros afortunadamente para el público de la Romareda solo acertaron una vez.

Fue una primera parte para olvidar y el publico de La Romareda se dio enseguida cuenta que algo no funcionaba. Mezcló pitos a silencios raros en un estadio que veía como un recién ascendido le estaba complicando la vida. Además el adversario estaba viviendo en zonas de descenso durante todas estas semanas, era el peor visitante de la Liga SmartBank y vino a La Romareda y parecía el Dream Team. El Zaragoza simplemente no existió. Algo terrible de digerir sobretodo pensando que el equipo se podía poner segundo.

En el minuto 21, después de varias ocasiones claras, el Mirandés metía dentro la primera. Marcos André fusiló en carrera, sin marcaje alguno, un centro de Merquelanz, que se había comido con patatas a un desaparecido Delmàs. Cada vez que los Malsa, Guridi, Antonio Sánchez y Peña cogían el balón en medio campo, el peligro llegaba al área aragonesa. Un tiro al larguero, un tiro que el delantero brasileño remató fuera. El Mirandes seguía y seguía.

Cero ideas

Víctor Fernández mandó calentar a Blanco y Papunashvili, muestra del caos que veía sobre el césped. De ahí al descanso, el Zaragoza quiso reaccionar pero no pudo. No tenía chispa ni inspiración. Nadie existía. Ni Eguaras, ni Igbekeme, ni Guti, ni los laterales, ni Suárez, ni Soro, esta vez como delantero improvisado. Lo mejor era llegar al descanso con un gol de desventaja.

Victor hizo un cambio al principio de la segunda parte, Delmas se quedó en el vestuario y Guti pasó a jugar de lateral izquierdo (el mejor en el mediocampo jugando de lateral…). El Zaragoza mejoró pero era todo muy atropellado. Hizo alguna acción peligrosa, fruto más del barullo general que del orden. Y además, fue otro espejismo porque en el minuto 60, en una contra rápida, el Mirandés llegó al 0-2. Peña controló el pase de Merquelanz, miró a puerta y colocó el balón en la red. Toda la acción es digna de ver, la salida del balón desde la defensa jugando a uno-dos toques máximo. La gente empezó a irse del campo.

Un intento de reacción

A partir de ese momento el Real Zaragoza empezó a controlar más el juego y se demostró que quizás el Mirandés, presionado bien, no era el Futbol Club Barcelona. Victor acabó los cambios poniendo a Linares y a Javi Ros substituyendo a Kagawa (desaparecido el japonés) y a James (hay que recuperarlo si o si…). Faltaban 20 minutos y solamente una remontada histórica podía aparecer en La Romareda. Y pareció que esto iba a ocurrir porque 4 minutos después de los cambios y gracias a un buen centro de Guti, Soro anotó el 1-2. Aun había vida y el publico empezó a creérselo. Pero esta es la Segunda División y cuando faltaban 10 minutos de juego el Mirandés decidió que había llegado el momento de parar el juego cien veces. Lesiones y subidas de gemelos pararon la reacción local. Lo de siempre vamos. El Real Zaragoza intentó llegar al área rival pero no habían ideas, era un querer y no poder. No fue posible encerrar al rival y además el Mirandés tuvo algunas para cerrar el partido. Fueron valientes los chicos de Iraola.

Y pitó el final el arbitro y la decepción llegó a los aficionados que no reconocen al equipo que deslumbró a principios de temporada. Cuarto partido seguido sin conocer la victoria en La Romareda que debería ser su fortín. Urge reparación inmediata para no volver a las andadas de los años pasados.

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Santiago Tedeschi

21 de octubre, 2019|Deportes|