El camino que le queda por recorrer al Real Zaragoza

Nadie dijo que el camino hacia el ascenso directo fuera a ser fácil. Siete años en esta categoría son experiencia de sobra para que la parroquia zaragocista sea consciente de que la Segunda División es una de las competiciones más exigentes y largas del fútbol europeo. Aún así, cuesta encontrar en este largo periplo en segunda una oportunidad como la que tiene actualmente el Real Zaragoza para retornar a la máxima categoría, incluso después de la derrota de ayer en La Romareda frente a la SD Huesca.

Y es que el equipo que dirige Víctor Fernández sigue dependiendo de él mismo para lograr dicha gesta ya que actualmente está a tan solo un punto del líder, con tres de ventaja al propio Huesca y cuatro sobre el Almería. Puede pesar el hecho de que los blanquillos tengan perdido el golaveraje particular con cada uno de los tres que pugnan por el ascenso directo, pero no es menos cierto que ese golaveraje solo entraría en juego en caso de que alguno de los rivales alcanzara la puntuación del Real Zaragoza y, por el momento, no hay muchas razones para creer en ello. ¿Y por qué? Los maños no están bien en casa -tres derrotas en los tres partidos como local tras el parón-, pero es que el resto de rivales tampoco atraviesan precisamente su mejor momento. Un dato lo dice todo: los cuatros primeros clasificados todavía no han ganado un solo partido en sus respectivos feudos.

Por seguir con las cosas positivas que dejó la derrota de ayer, hay que reconocer que, alejado de actitudes resultadistas y polémicas arbitrales, el Zaragoza practicó ayer su mejor fútbol y gozó de sus mejores sensaciones tras la vuelta a la competición. Un equipo que verdaderamente fue capaz de competirle de tú a tú a un rival directo como el Huesca, incluso con bajas sensibles en su once como Puado y Vigaray. De hecho, no está mal apuntar que, excluyendo de la lista el larguero de Rafa Mir y, evidentemente, el gol, las más claras fueron para el Zaragoza: el palo de Luis Suárez, el disparo de Kagawa o el cabezazo de Atienza…

Un vistazo al calendario

Mirando de cara al futuro, las jornadas próximas no invitan al optimismo zaragocista, puesto que se va a enfrentar a muchos rivales con cosas importantes y tangibles en juego. Pero también conviene decir que ningún partido está resultando fácil para nadie. Ni el más desahuciado se relaja ahora. Por lo tanto, tratar de analizar el calendario en función de la posición de los rivales y lo que se juegan parece una absoluta quimera.

Por resumir, el Zaragoza viaja este viernes para enfrentarse a un Girona en una dinámica verdaderamente negativa, pero ojo, algún día tendrá que volver a la senda de la victoria. Además, el Zaragoza puede entrar con un extra de presión al partido, puesto que horas antes, el jueves, el Huesca habrá jugado y en caso de victoria le quitaría momentáneamente la segunda posición a los blanquillos. Tres días después, el lunes, La Romareda acoge un partido vital frente al Rayo Vallecano en el que el Zaragoza tiene que salir a vencer, ya que una cuarta derrota en casa sería un bagaje difícil para lograr un ascenso directo. Otros tres días después, en lo que viene a ser un verdadero frenesí de partidos, el Zaragoza viajará hasta el Heliodoro para enfrentarse al Tenerife el jueves a las 21:45. Así se llegará al rush final de la temporada, donde los de Víctor recibirán a un Oviedo que puede estar jugándose el descenso, para posteriormente viajar a jugar contra un Albacete en similares condiciones que los ovetenses. Por último, el Zaragoza acabará esta larga y extraña temporada en casa frente a una Ponferradina que quién sabe si estará jugándose en ese momento una plaza de play offs o no.

Al fin y al cabo es pronto para analizar el calendario de los blanquillos, puesto que estamos en un fútbol de escenarios muy cambiantes y quién sabe cómo puede llegar cada uno de los equipos o, sobre todo, el Real Zaragoza a ese momento de la temporada.

30 de junio, 2020|Deportes, Real Zaragoza|