Sensaciones encontradas a falta de que La Romareda dicte sentencia (0-0)

El Real Zaragoza se trajo en la noche de ayer un empate a cero de Elche en su primer partido de la semifinal por el ascenso. Pese a las dudas que pudiera generar el Real Zaragoza en la previa, el equipo salió a por el partido y en el computo general de los 90 minutos fue superior a un Elche que se quedó con diez jugadores en el minuto 30. De ahí el tono agridulce que deja el encuentro en el entorno del club maño, el no aprovechar la superioridad para, por lo menos, anotar un gol fuera de casa con el valor que ello tiene en este tipo de eliminatorias.

Tras 24 días en los que se ha hablado más bien poco de fútbol, el foco se alejaba de los despachos y los comunicados oficiales y volvía a ponerse sobre el verde. En este caso, precisamente el verde del Martínez Valero sería uno de los protagonistas en la noche de ayer, puesto que se alejaba muy mucho de las condiciones óptimas para la disputa de un encuentro de fútbol profesional, y más si cabe todavía de la transcendencia que tenía el de ayer. Aún así, en esos primeros minutos de once contra once el Real Zaragoza ya daba muestras de ser superior, presionando arriba y tratando de instalarse en campo contrario.

La expulsión de Jonathas por una -incomprensible- coz a Jawad El Yamiq en el minuto 29 solo hizo que aumentar el dominio zaragocista aunque, eso sí, por contra, se redujeron los espacios ante un Elche que evidentemente se compactó mucho más y metió hasta ocho jugadores por detrás del balón a 30 o 35 metros de su portería. En ese contexto, y con un césped en estado pésimo que no hace sino que favorecer al que solo tiene que defender con tantos hombres atrás y perjudicar a aquel que trata de crear juego, al Real Zaragoza le costó materializar ocasiones. Tan solo un mano a mano de Burgui en el que Edgar Badía, meta local, estuvo muy acertado.

Esa tendencia se repetiría hasta el final del partido, en un Real Zaragoza que hacía las cosas bien hasta el último tercio del campo que era precisamente donde se acababan nublando las ideas. En un tipo de partido de ritmo tan bajo y en el que el Zaragoza era capaz de llevar el balón rápidamente y sin complicaciones hasta campo contrario, Kagawa emergió como figura fundamental y se hizo con las riendas del equipo blanquillo. También Burgui dejó destellos del extremo encarador, veloz y desequilibrante que es con dos o tres galopadas eliminando rivales por el camino.

Al final, el Zaragoza quiso, pero no pudo o no le dio para más. Lo cierto es que se cuentan hasta tres claras ocasiones -el mano a mano de Burgui, el remate al segundo palo al que Linares no llega por centímetros y el rebote de Folch que se marcha a su propio larguero- en un Real Zaragoza que no fue capaz de batir la meta rival en casi 70 minutos en superioridad. Mirando el lado positivo de las cosas, el equipo fue capaz de demostrar de nuevo esa versión fiable y solvente en defensa y cosechar de nuevo una portería a cero, ojo al dato, cinco meses, once partidos después. En esa seguridad atrás de la que hablamos tuvo mucho que ver la sorprendente entrada como titular de Jawad El Yamiq.

Todo para La Romareda

Al final, sacando la balanza para medir si el empate es positivo o no, cada uno tendrá su opinión. Es cierto que el equipo dejó escapar una oportunidad de zanjar la eliminatoria y se dejó con vida al equipo ilicitano, pero antes de arrancar el encuentro lo mínimo que se le pedía al Real Zaragoza era que se abolieran los errores de bulto y se empezara a reconstruir un equipo por los cimientos, por la defensa. Y el equipo, en ese aspecto, cumplió, puesto que es significativo que los de Víctor Fernández, en la vuelta al fútbol tras el confinamiento encajaran al menos un gol en cada uno de los 11 encuentros que se jugaron y ahora, una vez arrancado el Playoff, en el primer partido por el ascenso coseches una portería a cero.

El Estadio Municipal de La Romareda dictará sentencia y, si el Real Zaragoza afina más la puntería y mantiene este nivel defensivo, seguramente estemos por aquí el domingo contando que el club maño esté a dos partidos de Primera División. Por la ciudad ya se empieza a escuchar aquella frase de “este muerto está muy vivo”.

14 de agosto, 2020|Primera Categoria, Real Zaragoza|