Ayer, efectivamente, fue un gran día

Entre los 10.000 que llegaban ayer al Pabellón había algunos que sentía que podía ser un gran día. Y así lo fue. No, no estamos mintiendo. Casademont Zaragoza ganó 84-67 al todopoderoso Real Madrid, al equipo de las estrellas. Al líder. Y si alguien nos quiere vender que es una hazaña histórica pues le queremos decir que no, no lo es. Porque este equipo va tercero en la clasificación de la Liga Endesa y porque este grupo, liderado por un entrenador histórico, se cree su baloncesto. Y cuando juega al 100% puede ganar a cualquiera. Lo vimos el día del Barcelona, lo vimos ayer contra el Real Madrid. Cayeron los dos grandes en el Principe Felipe.

Casademont Zaragoza es campeón en lucha, garra, coraje y mucho, mucho corazón. Es un equipo que disfruta y, sobretodo, hace disfrutar. Y ayer casi pareció fácil ganarle al Real Madrid y llenó de alegría a los 10.200 aficionados que vinieron a apoyar al equipo. Una tarde increíble. Como pidió el técnico el viernes, el equipo llegó al límite de fortaleza física para desquiciar a todo un Real Madrid que, incluso con algunas bajas importantes, tenían en el quinteto inicial a CampazzoDeckTavares etc etc…

Una segunda parte imperial

O sea que no tienen que ser una excusa las bajas del líder. Fue una gran victoria y pareció simple. Para entender la grandeza de esta victoria hay que subrayar que desde la temporada 87-88 no lograba vencer un equipo de Zaragoza (el antiguo CAI…) a Real Madrid y Barcelona en la misma temporada. Fue una absoluta locura y una lección de táctica y de manejo del partido por parte del equipo técnico del Casademont. Una interpretación digna del Teatro Real, de Madrid. La segunda parte será para guardarla en video y hacerla ver a los jugadores antes de cada partido. Hay que ponerla en el videomarcador antes de todos los partidos porque fue una exhibición de baloncesto. Desde el empate a 47, el parcial del Casademont Zaragoza fue de 19 a 0. Así de simple. Como si en frente hubiese un equipo normal pero estaba el Real Madrid. Fueron unos minutos de pura magia que se vivieron en un Pabellón completamente entregado a su equipo. Ese feeling del que tantas veces habla Porfi.

Carlos Alocén despertó con ese león que lleva dentro. El Real Madrid será su próximo equipo sì, pero ayer demostró que lleva tanto baloncesto dentro que no sabemos hasta donde podrá llegar. Dylan Ennis manejó el partido como él quiso y se divirtió en la cancha, vivió el partido como si fuese una fiesta. Y lo era. Hlnason, el gigante islandés, se hizo enorme bajo los aros y eso que cuando vimos que Justiz después de 2 minutos tenia 2 faltas nos hemos mirado todos y hemos pensado que Tavares nos iba a arruinar la tarde. Radovic volvió a ser el de las mejores tardes con un doble-doble imperial.

Un Real Madrid desquiciado

El Real Madrid tenia bajas, venia de un viaje largo a San Petersburgo e intimidò el equipo de Fisac solamente gracias a algunos chispazos de talento de Campazzo, con la intimidación de Tavares y algunos buenos tiros de Randolph y Carroll. El gigante se autoeliminó del choque con una falta y una técnica en 3 segundos. Llegó a superar el Casademont por más de 20 puntos a todo un Real Madrid. Los minutos finales fueron para la fiesta en la grada y para las merecidas ovaciones a los protagonistas de un partido que se guardará en los ojos por mucho tiempo. Fisac quiso acabar el partido con la generación Z en campo para hacer ver que el equipo tiene un futuro increíble por delante.

Este equipo no se para aquí, tiene que hacer soñar a su afición en la BCL ya a partir de este miércoles cuando recibe a Brindisi y está muy cerca de certificar su presencia en la Copa del Rey. Es un equipo fantástico y hay que disfrutar. Ayer fue un gran día.

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Santiago Tedeschi

2 de diciembre, 2019|Primera Categoria|